Orgullo y Prejuicio - 1979

 

Poster

Crítica

Esta adaptación para la televisión de la famosa novela de Jane Austen, con una duración de 265 minutos, trata de desarrollar la historia de la señorita Elizabeth Bennet y el Señor Darcy sin perder de vista el microcosmos en el que se ven envueltos ambos personajes. Con ello queremos decir que, con la visualización de esta miniserie, podremos movernos realmente entre una amplia galeria de caracteres pertenecientes a un determinado grupo social, puesto que todos los personajes de la novela aparecen reflejados en gran medida y se da mucha importancia a las relaciones que se establecen entre ellos para presentar lo más fielmente posible el mundo del que nos habla Jane Austen. Tanto la familia Bennet, como los Lucas, los Bingley, Collins, Mr Darcy y la Milicia al completo, intervendrán con profundidad.

Los Bennet

 

Las diferentes secuencias no se hallan muy bien logradas en lo referido a los planos y la fotografía, tomándose principalmente una óptica teatral y estática. Acostumbrados a un ritmo mucho más rápido y entretenido, puede que ciertas escenas puedan parecernos excesivamente largas y algunas tomas que apenas duran un minuto (utilizadas para hacernos una idea de cómo se desarrollan las relaciones sociales), innecesarias. Sin embargo, se intentan comunicar cambios de escena y tiempo con algunos planos exteriores.

Las Bennet

La interpretación de caracteres también tiende a la teatralidad en algunos casos. Tomemos como ejemplo al señor Bennet y su marcado acento que puede parecernos excesivamente pomposo. Quizás no nos incomode tanto el acento en si, como una especie de yeratismo que envuelve al personaje que a medida que avanza la historia parece humanizarse a nuestros ojos. No podemos juzgar el comportamiento de una persona de aquella época según la conducta del siglo XXI, a pesar de lo cual sí podemos acercarnos críticamente a la idea que tendría la dirección de esta adaptación con respecto al comportamiento de la misma.

Darcy y Lizzy

Otro personaje que resulta algo ‘cargante’ es el señor Darcy. A pesar de realizar un papel que naturalmente le condena a la censura general, ya que su apariencia es la de un hombre orgulloso y poco comunicativo, la actuación de David Rintoul justifica la antipatía general puesto que la supuesta timidez de Mr Darcy se convierte en un silencio sepulcral, un rostro inexpresivo y una pose excesivamente artificiosa, especialmente molesta o cómica (tómese como se quiera) cuando se haya ataviado con sombrero y bastón. La forma de hablar del mismo, cercana a esa pedantería del señor Bennet, tampoco hace mucho en su favor. Probablemente era este un rasgo de distinción social (seguro que era así), pero el lenguaje utilizado, no nos es tanto ‘estridente’ por cómo suena como por cómo es expresado.

Darcy y Wickham

 

La elección de las señoritas Bennet tiene el problema de la edad en algunos casos, siendo las más pequeñas, actrices que parecen mayores que sus hermanas. Jane, físicamente no responde mucho al ideal de belleza neoclásica, aunque sí a la belleza de la época en la que se rodó la serie, y su interpretación es buena aunque el personaje pueda parecernos más que cándido, tonto en algunos momentos.

Lizzy y su padre

Por otro lado, Elizabeth resulta ser muy agradable y atractiva (un personaje alegre e inteligente); La actuación de Elizabeth Garvie y la visión del personaje por parte de la dirección es muy acertada. Elizabeth parece tener la edad que dice, nos resulta una chica sana e ingeniosa, a un tiempo que meditativa y respetuosa. Comprende tan bien a los que la rodea que puede mantener una buena relación con ambos padres, y si la similitud de carácter con su padre le hace sentir más próxima a él, el entendimiento de ambos (padre y madre) le hace ver la injusticia de su progenitor con respecto a las debilidades de su madre.

Lady Catherine

En alguna ocasión se confunde la voz del narrador con la de Elizabeth, que pensamos de haber sospechado esos razonamientos los habría más bien sentido que expresado a viva voz o con palabras.

Debido a la naturaleza teatral de esta adaptación parece acertado haber añadido una serie de escenas de monólogo interno, mediante las cuales, podemos leer en el corazón de Elizabeth y comprender hasta qué punto es capaz de observar a los que la rodean, y lo que es más importante, hasta qué punto se arrepiente de haber juzgado injustamente al señor Darcy. No podemos olvidar que Elizabeth piensa mucho en lo ocurrido y que siempre ha sentido cierto orgullo personal por su capacidad para conocer la naturaleza humana.

De baile

Respecto a este punto, se recalca dicho arrepentimiento, algo que tiende a pasarse por alto en otras adaptaciones y que a cuantos pueda llegar a parecer demasiado exagerado, debería recordar cómo el personaje se mortifica en la novela al entender todo lo que ha ocurrido. Además, la visión de esta adaptación centrada en Elizabeth, compensa las carencias que podamos hallar en el señor Darcy, distrayéndonos de su figura con los pensamientos de Lizzy y, aunque parezca imposible, llegando a ‘sospechar’ qué pudo hacer que se enamorara del mismo.

Jane

El señor Collins y Lady Catherine, encajan estupendamente en el entramado de relaciones sociales. Quizás el ‘cara a cara’ de Lizzy y Lady Catherine deje un poco que desear con respecto a la reacción de Elizabeth, debido a la gran carga emocional que contiene la escena y la estupenda interpretación de Judy Parfitt como Lady Catherine.

Wickham no es muy atractivo pero si un perfecto sinvergüenza y bastante estúpido, tanto, que casi resulta increible que Elizabeth llegue a sentir algo por él a no ser que lo achaquemos a un instante de pérdida de los sentidos. Sigue sin convencernos como el ‘villano’ que quiere en un momento determinado destruir la felicidad del señor Darcy, y se acerca más bien al ‘zángano’ en una colmena de presuntuosos. Quizás debiéramos replantearnos al personaje…

El cuadro

Tampoco podemos obviar el papel que interpreta Natalie Ogle. Lydia resulta ser muy importante como instrumento para reflejar la situación de las mujeres en aquella época. Junto con su madre, ambas representan un cuadro natural del antes y después de las consecuencias de un matrimonio desafortunado, de una educación liviana centrada en sombreros, vestidos, bailes y matrimonios a cualquier precio, con la desventaja para la hija de no tener un marido como el padre.

Collins y Ms Bennet

Junto con personajes como la madre de Fanny Price (Mansfield Park), o las desafortunadas conexiones del Coronel Brandon y el aparente destino de Edward Ferrars(en Sentido y Sensibilidad), nos hallamos ante otro ejemplo de desequilibrio e irracionalidad sobre el matrimonio forzoso y desafortunado que no puede conducir a nada bueno. La insistencia sobre esta idea, que puede resultar pesada, a través de la repetición de la frasecilla ‘Soy una mujer casada’, bien pensado es un buen recurso para hacernos presente el drama de muchas mujeres en la época de Jane Austen.

'Orgullo y Prejuicio’ no es una simple comedia de costumbres, dentro de esta novela se viven grandes dramas que pueden resultar aparentemente menores gracias a la inteligente ironía de su autora.

Una sonriente Lizzy

Finalmente añadir que a pesar del acento del señor Bennet, la poca naturalidad del señor Darcy, y el estatísmo de algunas escenas o la poca agilidad de la cámara y la fotografía además de la ambientación musical, que no comunica demasiado, debemos acercarnos a esta adaptación con respeto. Si buscamos más bien entretenimiento tenemos adaptaciones posteriores que harán nuestras tardes mucho más amenas, pero si deseamos acercarnos a una imagen cruda sobre un mundo ‘real’, esta adaptación resuelve de manera muy correcta lo que Jane Austen trata de transmitirnos a través de sus páginas.

Mary y Lydia

Echaremos de menos una mayor comprensión de Mr Darcy, y quizás del desarrollo del lado ‘romántico’ de la relación entre Elizabeth y el mismo, pero tanto el entramado social como las relaciones personales, y la evolución del pensamiento que llevan a Lizzy a replantearse su propia realidad se hayan presentes.

Un paso más adelante nos conducirá a la versión del año 1995, también de la BBC para televisión, donde pensamos se ha producido una evolución con respecto de esta primera versión, haciéndola más cinematográfica y agradable al espectador. Sin embargo, quizás, lo que ganan personajes como Mr Darcy o el Señor Bennet, lo pierde un poco Elizabeth.

Ahora con amor

Jennifer Ehle, como Elizabeth Bennet resulta algo ‘agresiva’ comparada con Elizabeth Garvie, aunque se nos da una mejor imagen de la independencia del personaje. Además del monólogo interno se ha pasado al trabajo de actor, y la ambientación, parte de la cual tiene gran protagonismo la música, acaban por comunicar aquello que no puede expresarse con palabras.

Historia

Esta serie de la BBC de 1979, cuenta con el guión de la escritora Fay Weldon que estuvo bastante tiempo preparándola, de forma que consiguiera hacer accesible la novela tanto a los que no habían podido leer el libro como para los que tenían el placer de conocerlo muy bien. Weldon tiene obras publicadas sobre la escritora y veinte años después de esta adaptación, estuvo intenando hacer un guión para Sandinton y una versión masculina de Orgullo y Prejuicio, llamada 'The Bennet Boys'.

PP79

Dirigida por Cyril Coke, empieza cada parte con un dibujo a acuarela del estilo de Thomas Rowlandson, un caricaturista famoso, contemporáneo de Jane Austen.

Fue estrenada en Gran Bretaña el 13 de Enero de 1980, siendo emitida por TVE, en España, en el mes de Mayo de ese año, dentro del espacio 'Grandes Relatos', durante cinco noches a las 22.00 horas aproximadamente.

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Enlaces

Créditos

Director: Cyril Coke.

Guión: Fay Weldon.

Interpretes: David Rintoul (Mr. Darcy), Elizabeth Garvie (Elizabeth Bennet), Osmund Bullock (Mr. Bingley), Marsha Fitzalan (Caroline Bingley), Sabina Franklyn (Jane Bennet), Moray Watson (Mr. Bennet), Priscilla Morgan (Mrs. Bennet), Natalie Ogle (Lydia Bennet), Clare Higgins (Kitty Bennet), Tessa Peake-Jones (Mary Bennet), Judy Parfitt (Lady Catherine de Bourgh), Malcolm Rennie (Mr. Collins) Peter Settelen (Mr. Wickham)